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Cine: Batman The Dark Knight Rises

Si vas a ver Batman The Dark Knight Rises, ves a verla en VOS, es la primera película que veo así en el cine y lo recomiendo. Dicho lo cual, no sigas leyendo si no quieres que te cuente cosas que vas a ver, cosas que no vas a ver y mis propios prejuicios. The Dark Knight, el Caballero Oscuro y el Joker son mejores. (Te dije que no siguieras leyendo si no querías spoilers). Sin embargo, aunque esta no sea la que más me ha gustado de la trilogía, está por encima del 99% de las películas que vayan a estrenarse este año. Christopher Nolan lo ha vuelto a conseguir.

Bruce Wayne (Christian Bale) es un ermitaño que 8 años después de ‘El Caballero Oscuro’ que no sale de casa, ha colgado la capa y Wayne Enterprises está de capa caída gracias a que simplemente ha perdido la ilusión por conseguir nada más en este mundo. Como Nolan nos tiene acostumbrados, la película empieza con una serie de hilos argumentales inconexos con diálogos en los que todos saben exactamente que decir para, conforme avanza la historia, ir ligando las conversaciones y actos. Es una forma narrativa que resulta muy fresca aunque la primera media hora se vuelve un poco tediosa ya que aparecen y desaparecen hilos argumentales y personajes de la nada. Como siempre, el coro de actores es simple y llanamente impresionante con Gary Oldman, Gordon Freeman y Michael Cane a la cabeza, Anne Hathaway con un papel importantísimo y Marion Cotillard ponen el toque femenino, no son dos de las actrices que más me gustan, pero cumplen.

Después de que Gotham estuviera amenazada por las toxinas, Falcone y Dr.Crane en Batman Begins y por el Joker en El Caballero Oscuro, esta vez Bane (Tom Hardy) es el que pone cara a la maldad o más bien espalda, porque la cara no se le ve en ningún momento debido a la máscara, pero bien que podríamos decir cuantos Arnold Schwarzenegger caben en la espalda de tal mamotreto de personaje. La verdad es que después de que Heath Ledger dejara el listón tan alto, Bane no tiene ningún carisma. Su historia no está mal del todo y como siempre, la venganza y los ideales aparecen para explicar porqué los actos de cada uno tienen más legitimidad que los de los demás.

En The Dark Knight Rises la ciudad está en un momento de florecimiento máximo tras la triste muerte de Harvey Dent y la aprobación de la ley que lleva su nombre y que ha conseguido acabar con la corrupción y llevar los delitos a mínimos históricos, sin embargo, vuelve a verse sitiada y como en Batman Begins, un prototipo fabricado por Wayne Enterprises es usado contra Gotham tras caer en manos equivocadas, un desarrollo demasiado similar, aunque la verdad es que más interesante. No faltan las revoluciones ciudadanas, trampas, liberación de presos y giros de guión que tanto nos gustan en esta nueva etapa de Batman. Y aunque en Batman Begins nos cuentan cómo Bruce Wayne se convierte en Batman, en The Dark Knight Rises esa conversión se hace mucho más profunda. Derrotar a Bane no es sólo cuestión de fuerza. Es mucho más.

Por otro lado (y aunque a pesar de que flipé en el cine y esta crítica me está quedando un poco agorera) creo que la película tiene algunos fallos demasiado clamorosos como las batallas donde nadie se pega con nadie o esos pequeños problemas que adolecen casi todas las películas a la hora de mostrar cosas técnicamente imposibles o simple y llanamente mentiras.

Sin duda The Dark Knight Rises o El Caballero Oscuro La Leyenda Renace es una muy buena película que se disfruta muchísimo en el cine y en VOS, muy recomendable y visualmente al nivel que se espera de ella. Y ya que has llegado a leer hasta aquí, que sepas que odio profundamente que anuncien que van a hacer una trilogía y la tercera película tenga un final abierto. Hollywood apesta. La película no defrauda para nada, pero no es El Caballero Oscuro. Es un dignisimo final para esta trilogía de Nolan, eso sí.

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The King of Kong

The King of Kong es uno de esos documentales que empiezas viendo porque no encuentras nada mejor y terminas emocionado y aplaudiendo cuando pasan sus 79 minutos de duración. Este documental, dirigido por Seth Gordon, trata sobre la rivalidad que mantuvieron Billy Mitchell y Steve Wiebe para tener el récord mundial de puntuación del Donkey Kong, la conocida máquina recreativa de Nintendo lanzada en 1981 en la que Mario (que en aquella época aún se llamaba Jumpman y era carpintero en vez de fontanero) debía pasar varios niveles para salvar a su princesa de las garras de Donkey Kong.

La historia de The King of Kong no se puede contar sin parar un momento a pensar en los dos personajes principales, la relación entre ellos y sus motivaciones.

Billy Mitchell

Billy Mitchell es conocido como el mejor jugador de videojuegos de todos los tiempos por tener varios récords mundiales y partidas perfectas de varios videojuegos clásicos y arcades (lo que se llama comunmente como ‘época dorada de los videojuegos’. Nacido en Massachusets, dedica su vida a los videojuegos y los negocios, siendo todo un magnate de la salsa picante. Tal y como se muestra en el documental, su caracter es arrogante y siempre consigue lo que quiere. No tiene modales para nada ni nadie y es capaz de estar mintiendo o difamando sin inmutarse, lo cual en el documental da pie a varias afirmaciones muy graciosas que incluyen incomodos silencios y miradas muy similares a los de David Brent / Michael Scott en las series The Office. Billy Mitchell siempre consigue lo que quiere.

Steve Wiebe

Steve Wiebe es el típico padre de familia americano, nacido en Seattle y afincado en Redmond con su familia se dedica a tres cosas: Donkey Kong, padre y esposo y profesor. Esa es la vida de este risueño típico americano. Sin preocupaciones mayores y sin necesidades mayores. En su garaje tiene una vieja recreativa original del Donkey Kong con la que ha conseguido puntuaciones casi perfectas y a ella le dedica todas las horas libres que tiene. En la foto lo vemos jugando al Donkey Kong con Walter Day detrás.

The King of Kong: A Fistfull of Quarters

El documental no cuenta más que la historia del enfrentamiento que tuvieron Steve Wiebe como aspirante y Billy Mitchell como defensor del título. Tras contar la historia de las recreativas y de como poco a poco se fue profesionalizando el sector y se fueron generando eventos y demás, The King of Kong pasa a contar el enfrentamiento directo que tuvieron ambos en diversos torneos organizador por Twin Galaxies (que a la postre ha terminado siendo la principal organización encargada de acreditar récords mundiales de videojuegos). Walter Day es el principal árbitro de Twin Galaxies y su protagonismo es más que notable en toda la cinta, tanto por la importancia de sus actos como por lo pintoresco de su persona.

Todo empieza cuando Steve Wiebe se entera de que Billy Mitchell ha conseguido batir su propio récord dejando en 874,300 puntos el marcador de Donkey Kong, Steve juega simplemente por diversion, pero dado que él también se movía en esos números, decide esforzarse y enviar su propia máxima puntuación: 1,006,600 puntos. Esto pone de los nervios a Billy que le espeta que no es lo mismo enviar un vídeo que hacer una puntuación así en directo, además de que no cree que la máquina con la que se consiguiera fuera legal y no estuviera modificada. El reto está servido, ambos se citan en el torneo Funspot Arcade de Laconia, New Hampshire. Steve Wiebe se presenta allí y tras no parar de jugar durante un fin de semana consigue la máxima puntuación conseguida nunca en directo (y récord mundial si no se aceptara su vídeo anterior): 985,600 puntos. Sin embargo, Billy Mitchell a tenía preparada una cinta con una puntuación aún superior. Si, una cinta. Justo el formato que no se le aceptó a Steve y se le espetó que no era lo mismo grabarlo que jugarlo en directo.

El documental continúa (no voy a contar la mejor parte) y es realmente ameno ver como ambos son rivales directos, ambos quieren el récord, pero solo Billy lo quiere a toda costa, Steve es, ante todo, buena persona, y lo quiere simplemente para disfrutarlo. Por otra parte, se ameniza la lucha por el récord mundial con varios personajes secundarios como Doris Self, una señora que en plena jubilación descubrió el Q*Bert y se convirtió en esa abuelita adorable que todos los gamers quisieran tener y a la que, por cierto, dedicaron el documental ya que desgraciadamente no pudo verlo estrenado.

The King of Kong fue publicado en 2007 resultando ganador como mejor documental en varios festivales de cine y es un documental totalmente recomendable si te gustan los videojuegos clásicos. Nosotros, como he comentado al principio, terminamos aplaudiendo emocionados en nuestro salón.

Por cierto, el récord mundial del Donkey Kong lo tiene ahora mismo Hank Chien, un chino que ha conseguido superar a Billy Mitchell, Steve Wiebe y que se ha superado a si mismo varias veces desde que se plantó en el primer puesto con 1,068,000 y se superó con 1,090,400 puntos haciéndolo, además, en la misma máquina que Steve Wiebe utilizó en el documental The King of Kong.

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Cine: Pontypool

Hace unos días vimos en casa una de las películas que más me ha gustado de los últimos tiempos: Pontypool. Esta película, dirigida por Bruce McDonald, es justo lo que espero de una buena película: que me mantenga pegado al sofá con ganas de que llegue la próxima escena y que, además, la próxima escena me sorprenda más que la anterior hasta llegar a un final en el que sabes que has aprovechado cada uno de los últimos 95 minutos.

Pontypool es el nombre de un pequeño pueblo perdido en el que esta producción canadiense se basa para narrarnos una invasión zombi que parece haberse generado allí. Lo más interesante del film es que nosotros somos partícipes de ese momento mediante Grant Mazzy, un personaje cuyo carisma es tan enorme que soporta sobre sus hombros toda la lucidez de la película. Stephen McHattie es el actor encargado de dar vida al locutor de radio de la emisora local de Pontypool y, a su vez, encargado de hacer llegar al espectador cada acontecimiento. Todo ello consiguiendo mantener en vilo al espectador durante todo momento a pesar de que la trama se desarrolla en un único escenario (lo cual dice mucho del director, que consigue que nadie caiga en lo limitado del presupuesto). ¿Escuchabais la radio cuando Orson Welles narraba La Guerra de los Mundos? Pues esto es lo más cercano que vais a estar de eso.

Mi compañero de piso me lo definió muy bien, y me siento en obligación de citarle: ¿Es Reservoir Dogs, de Tarantino, una peli sobre un robo? Pues en ese caso, Pontypool es una peli de terror sobre una invasión zombi. Así de simple y así de crudo. Y bien vale recordar que el enorme atractivo de Reservoir Dogs son sus diálogos y los acontecimientos que ocurren en un único lugar y que te mantienen en vilo. Pues Pontypool es exactamente eso, pero de zombis.

Acompañando a Grant Mazzy están la productora del programa matinal, Sidney Briar (Lisa Houle) y la técnica Laurel-Ann Drummond (Georgina Reilly) y este es prácticamente todo el reparto de Pontypool. Los tres participan en la producción del programa matinal en el que hay invitados locales, noticias al minuto, el tiempo y, por supuesto, un helicóptero que sobrevuela la zona para acercar al ciudadano el día a día de su condado.

La película es muy recomendable porque huye del susto fácil y las decisiones idiotas que habitualmente toman los protagonistas de las películas de terror. Además, tampoco es una película que basa su atractivo en el «terror psicológico» ya que tú en todo momento sabes exactamente lo mismo que los protagonistas lo cual hace que la tensión vaya creciendo mientras tu cabeza se llena de conjeturas. Todo ello, bien aliñado con el carisma de Grant Mazzy y su sentido del humor.

Este trailer no le hace ningún honor a Pontypool, en serio. Parece una película de terror más.

En definitiva, Pontypool es una de esas pequeñas sorpresas que llegan a tu cada en forma de «vamos a ver esta peli que me han dicho que mola» y terminan siendo la sorpresa que hacía tiempo que esperabas (con permiso de Rubber). Por cierto, no sé si Pontypool está traducida pero os recomiendo encarecidamente la versión original subtitulada porque la voz de Grant Mazzy es el 90% de su carisma y dudo de que alguien pueda doblar eso.

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Cine: Exit through the gift shop, por Banksy

Este agosto, aprovechando que estuve en Berlin decidí ver la película dirigida por Banksy. Ya que yo me encontraba en la ciudad con más arte callejero y estética artística de Europa, pensé que sería una buena idea y me ayudaría a valorar más la sociedad berlinesa. Hay que decir que la película Exit through the Gift Shop está rodada como un falso documental y, por lo tanto, yo ya sabía que iba a ver algo que haría mi estancia en Berlín mucho más inmersiva en el aspecto artístico.

La verdad es que la película me gustó bastante. Es una película que se basa más en la figura de David Guetta, un inmigrante francés que llegado a los EEUU se aficiona a grabar todo lo que ocurre a su alrededor. Sin más motivación que simplemente registrar en vídeo todo lo que podría guardar simplemente en su memoria. El caso es que David Guetta termina metido en temas de Street Art, es decir, termina codeándose con grandes artistas cuyo arte se basa en graffitis, plantillas, impresiones,… diversos métodos artísticos cuyo elemento común es que utilizan la calle como medio artístico. Ya sea como inspiración o como lugar de exposición.

David Guetta empieza a codearse cada vez con gente de más alto caché hasta que, por fin, conoce a Banksy. Por alguna extraña razón, Banksy, el artista de street art más universal y, a su vez, el más esquivo, decide aceptar a David en su pequeño grupo de colaboradores. Permitiéndole grabarlo todo e incluso metiéndolo en algún que otro lío para, al final, hacer que David se convierta en el anticristo del arte underground, justo lo que muchos artistas de street art le echan en cara a Banksy. Haberse vendido. Dejar de hacer arte por el disfrute y empezar a hacerlo por el negocio.

Justo eso es lo más extraño del documental. Como siempre, Banksy se burla de cualquier suposición establecida. Desde el primer momento tu crees que vas a ver un falso documental, sin embargo, demasiadas cosas mostradas en él son verdaderas y, lo peor, son premeditadas y demasiado separadas en el tiempo entre sí como para pensar en que su conjunto se pensó como contenido de una película. Empiezas a dudar de que realmente sea un falso documental rodado a propósito o si es un verdadero documental.

Hay momentos en los que Banksy, David Guetta y otros artistas hablan a la cámara, contando experiencias o recuerdos. El caso es que, aunque muchos se los nota sobreactuados, la verdad es que los hechos están ahí. Banksy consiguió meter un muñeco de Guantanamo en Disneylandia, pero ¿estaba allí David Guetta? Eso es lo realmente extraño de este documental.

Es cierto que las ganas de hacer actos de street art suben como la espuma, eso es lo que más me gustó de esta película. El hecho de que consigue transmitir el disfrute de realizar esas acciones, es una película que consigue que quieras correr por zonas prohibidas para, simplemente, pegar un cartel de varios metros de altura. Es una película que despierta las ganas de disfrutar mucho más de tu ciudad y de hacer arte en ella. Porque gracias al street art, una pared es un lienzo y, la verdad, después de estar en Berlin creo que cualquier cosa luce mucho mejor si un artista ha pasado por allí a dejar su arte.

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Cine: Rubber, una genialidad sin ninguna razón

Hace ya unos días que vi Rubber, una película que empieza dejando las cosas muy claras. En los cinco primeros minutos ya se deja claro al espectador que hay cosas que simplemente ocurren o son así ‘sin ninguna razón‘. ¿Porque E.T. El Extraterrestre es marrón? ¿Porque no vemos el aire a nuestro alrededor? Por ninguna razón. Son cosas que simplemente aceptamos y que ‘son así’. Lo aceptamos en el mundo real y, más si cabe, lo aceptamos en el cine sin rechistar.

Una vez se nos aclara que hay cosas que simplemente son sin ninguna razón, empieza Rubber, la primera película de Quentin Dupieux aka Mr.Oizo. Para quien no la conozca, esta película va de una rueda de coche con poderes. ¿Entendéis ahora lo de que no hay que hacer preguntas porque hay cosas que simplemente son ‘sin ninguna razón’? Este neumático no puede hablar, simplemente rueda e interactua con cualquier cosa del desierto en el que vive. Esto incluye pájaros, conejos, botellas, latas,… lo mejor es que el neumático se dedica única y exclusivamente a romperlo y matarlo todo.

En esa vida tan simple, basada en rodar y hacer explotar cosas la película dura más de una hora en la que el neumático tiene sus más y sus menos con las pocas personas que viven en el desierto en el que tiene tiempo de ver la TV o darse una ducha en un motel y diversas cosas más que simplemente son ‘sin ninguna razón’.

Lo mejor es que la película tiene mucho ritmo y en ningún momento piensas que se está volviendo un coñazo. Buena parte de este ritmo la tiene el hecho de que las fechorías del neumático son visualizadas por un grupo de personas con las que el espectador se ve claramente identificado. Es decir, dentro de la película hay espectadores viendo ‘la película’. Es un concepto extraño y en realidad son unos personajes más, pero rápidamente te das cuenta de que están puestos ahí para interactuar contigo. Piensan lo que tu, dicen lo que tu y actúan como lo harías tu (charlas contra la piratería incluidas). Además, tienen un protagonismo muy interesante dentro de la propia historia.

Por otra parte, además de tener un ritmo que nunca llega a aburrir a pesar de la enormidad del concepto de ‘sin ninguna razón’ que es la película, una de las cosas más trabajadas es la fotografía. Cada plano es perfecto en composición, en luz y en la B.S.O elegida (compuesta por el propio director, que antes que cineasta es DJ). La verdad es que una película como Rubber, sin la dirección artística que ha tenido se hubiera quedado en la mitad de interesante.

En definitiva, Rubber no es una película que va a cambiar la historia del cine. De hecho, no creo que cambie ninguna historia. Sin embargo, es entretenida y las cosas ‘sin ninguna razón’ son el verdadero protagonista del film, no un neumático de coche con poderes psicosomaticos.