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Embutidos Viajeros: Berlín

Ya publiqué que estuve en Berlín unos días en casa de unos amigos disfrutando de la increíblemente underground capital de Europa, una ciudad que me encantó en todos sus aspectos (menudos parques!) y en la que no me importaría pasar una larga temporada. Este no es el post de «Turismo en Berlín» porque ese ya lo hice, este es el post de Embutidos Viajeros: Berlin, siguiendo con la serie iniciada en Embutidos Viajeros: Nueva York y Embutidos Viajeros: Londres. Por cierto, una serie que también ha pasado por Barcelona, París, Madrid,… a ver si voy recopilando las fotos y haciendo los posts.

La puerta de Brandenburgo fuetizada. Esta es una de las principales atracciones turísticas de Berlín. Una enorme puerta que hacía más grande, si cabe, la entrada al imperio alemán.

La torre de Televisión, también conocida como Fernsehturm y que está justo al lado de Alexanderplatz fue una de las construcciones que más me impresionó. Tiene 368 metros de altura (30 más que la Torre Eiffel), se puede ver desde cualquier punto de la ciudad y a pesar de haber sido construída alrededor de 1960 aún es el cuarto edificio más alto de Europa.

Por supuesto, el Reichstag no podía quedarse sin fuetizar. Aquí veis el imponente fuet en primer plano frente al edificio desde el que se dirige europa Alemania. Sede y sitio de reunión del parlamento. Un edificio que tal vez muchos conocerán porque gracias a una trama que terminó con el Reichstag incendiado, los nazis ganaron muchísimo apoyo social.

Justo en el centro del Tiegarten se alza esta Columna de la Victoria conmemorando la victoria de Prusia y el Imperio austríaco contra Dinamarca en la Guerra de los Ducados. Con 69 metros de altura la verdad es que destaca mucho en medio del pulmón verde que es el Tiegarten.

Por supuesto, un Embutidos Viajeros: Berlín no podía acabar sin el Muro de Berlín fuetizado. Un muro de hormigón que dividió la ciudad entre 1961 y 1989 y que dividía casi a la par el mundo. Comunistas a un lado, capitalistas al otro. Una de las grandes vergüenzas de la historia que no parece que haya servido para aprender nada. Quedan pocas partes del muro en pie, algunas se utilizan como reclamo turístico, otras con simples trozos que han quedado aislados, lo impresionante es que todo Berlín está recorrido por una línea exactamente  por donde pasaba el muro.

 

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Embutidos Viajeros: Londres

Como ya conté en el post de Embutidos Viajeros: Nueva York, siempre que viajo lo hago acompañado de varios fuets. La primera razón fue porque son algo fácil de llevar en la mochila y que te soluciona un hambre repentina sin tener que parar a nada, pero más adelante pensé que sería gracioso fotografiar los fuets en todos mis viajes y como el último viaje que hice fue a Londres a principios de Diciembre, pues no podían faltar las fotografías de los fuets viajeros.

Cuando se visita Londres, la primera foto obligada es la del Big Ben y el Parlamento Británico, una instantánea que yo inmortalicé tal que así.

Como estuvimos bastantes días y dormíamos en casa de unos amigos, pudimos organizarnos bastante bien y disfrutar de la ciudad de una forma menos turística. Sin embargo, el recorrido turístico era obligado por lo que también pasamos por la London Eye, la noria que permite ver Londres desde las alturas.

Por supuesto, en una de nuestras salidas nocturnas nos acercamos (casi congelados) al London Bridge. Foto fuet.

El primer día que estuvimos allí nos fuimos a pasear por Camden Town, un barrio que me encantó la primera vez que estuve en Londres y que disfruté muchísimo más esta segunda vez. Entrando y sorprendiéndonos en casi cada tienda y lugar. Un barrio mágico sin duda. Foto fuet.

Por supuesto, el recorrido turístico pasó por Buckingham Palace, allí descansamos un rato a la espera de que la Reina saliera a saludarnos, pero al ver que no iba a poder ser, nos fuimos de allí tras la pertinente foto fuet.

Visitar Londres y no ir al Museo de Historia Natural debería considerarse delito. Así de claro. De echo, nuestro plan era pasar la mañana en el Museo de Historia Natural y la tarde en el Museo Britanico, pero al final nos quedamos todo el día entre dinosaurios y bichos y no nos dio tiempo a ir a ver momias y demás. Una lástima y a su vez una muy buena excusa para hacer otra escapada a la capital británica. Foto fuet con Darwin.

Picadilly Circus es uno de esos lugares que has visto mil veces en las películas y que de cerca no impresiona tanto, la verdad. Es de paso obligado para los turistas y tal, pero la verdad es que si no nos hubiera venido de paso, ni nos habríamos molestado en acercarnos. Además, por mucho que quieran los ingleses, no tiene ni la mitad de carisma que la Times Square de Nueva York. Aún así, foto fuet.

En definitiva, visitar Londres es una gran experiencia y hacer fotos al señor fuet visitándola es, al menos, divertido. Sobre todo al ver las caras de los demás transeúntes que se hacen todos exactamente la misma foto.

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Embutidos Viajeros: Nueva York

He viajado pocas veces fuera de España, y aunque la geografía española me la conozco bastante bien, lo cierto es que mis viajes al exterior se pueden resumir en: París (dos veces), Londres y la semana pasada, Nueva York. Y estas pocas veces han tenido un denominador común: Embutidos.

A París me llevé unos fuets y me hice unas fotos con ellos en la cima de la Torre Eiffel, en Londres me comí dos embutidos tarradelianos en Hyde Park y claro, Nueva York no iba a ser menos. Aunque la gran manzana tenía un enorme problema, las aduanas. Legalmente no es posible pasar carne, fruta o alimentos frescos por las aduanas. Esto es algo bastante serio ya que si se intenta puedes meterte en un lío. Además, los detectores y los perros ya están avisados y indagando por la red encontré incluso la historia de un hombre que se comió un bocadillo de jamón en España y los perros de seguridad del aeropuerto lo detectaron. Así que decidí que lo mejor era no jugármela. Pero yo siempre viajo con embutido, preferiblemente fuet.

En realidad esta photo tiene Photoshop. No era «ese» salchichón.

Exacto, esa foto fue tomada desde el piso 86 del Empire State Building, el edificio que ahora mismo ocupa el primer lugar en la carrera hacia las alturas neoyorkina. Subí allí como pude (eso es otro post :P) y al llegar arriba no me lo pensé! Chorizo fuera! En la foto se puede ver el sur de Manhattan, todo el distrito financiero y en pequeñito (muy pequeñito) a la derecha la Estatua de la Libertad que, por cierto, también tuvo su foto con el famoso chorizo.

Si, estaba duro.

Conseguir el chorizo no fue tan fácil como debió. En EEUU no tienen demasiada tradición de embutidos, allí la hamburguesa, las costillas, las salchichas de frankfurt (hot dogs) y el pollo frito son instituciones nacionales pero de jamón, chorizo, fuet o mortadela ya entienden menos. Como mucho, jamón cocido para un sandwich. Por eso, antes de irme estuve buscando tiendas de sausages pero no encontré nada que me diera mucha confianza. Así que me la jugué, buscaría allí algo al llegar. Por suerte, en el pequeño mercado de la Central Station había una tienda de embutidos. Así que entre delicias de chocolate, frutas exóticas y demás contenidos selectos, me compré el chorizo más barato que tenían. Sin picante please.