Jacob Armen, el batería prodigio

Hay veces en las que te encuentras a jóvenes prodigio que admiras desde el primer momento por saber hacer cosas extraordinarias a edades en las que uno mismo ni siquiera sabía contar hasta diez. Jacob Armen es uno de ellos. Probablemente el mejor niño batería de la historia, Jacob empezó a interesarse por el jazz a los 18 meses (bueno, su padre empezó a interesarlo), edad a la que muchos de nosotros intentábamos empezar a hablar.

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El primer disco que sacó este armenio adicto a la batería fue editado cuando contaba con doce años, edad a la que muchos de nosotros ni siquiera habíamos empezado la secundaria, Drum Fever era su título y fue editado por el sello Paisley Park, propiedad de Prince El Artista antes conocido como Prince. Eso fue más o menos en el año 1993, hoy en día ese disco termina sus pujas en eBay entorno a los 280€.

De él se ha hablado en la revista People, y Prince, Johnny Carson (el mentor de Jay Leno) o Robin Rauzy (L.A. Times) han sido algunas de las celebridades que se han referido a este batería como un prodigio. Que ahora es capaz de hacer cosas como esta:


Dicho lo cual, ya podéis ir a vuestra habitación a llorar, ya que después de tantos años intentando dominar el Guitar Hero o el Rock Band, vuestra destreza ni siquiera pasa del segundo nivel. Ya ves, ni con guitarras y baterías de broma le llegáis a la suela de los zapatos.

Post patrocinado por mi compañero de piso, que me enseñó el primer vídeo.

Este coche de niños, quiere ser mayor.

Genial el regalito que nos encontramos hace unas semanas cuando volvíamos de una de nuestras fiestas (esta vez en The Mill con Ximo Bayo, nada menos!). Cagados de frió y bastante cansados, a lo lejos divisamos lo que ya de por sí es bastante chistoso: un coche de niños. Pero conforme vamos acercándonos, nos damos cuenta de que se podría catalogar como chiste el lugar donde su mocoso propietario lo ha abandonado:

Nos hizo bastante gracia ver a este coche de niños abandonado delante de una autoescuela :D , y claro, no pudimos evitar darnos una vuelta con él, aunque a mi me tocó empujar, por que no le quedaba batería. Recuerdo que de pequeño, cuando jugaba con mis balones y los patines, siempre que veía a un niño con un coche de estos le tenía una envidia de muerte, me parecían unos juguetes increibles!